Masa de hojaldre

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Hay recetas que no me gusta hacer y esta es una de ellas. “Pues empezamos bien” pensaréis. Pues esperar que sigo. Me aburro haciéndola, ensucio toda la cocina (y de paso me pongo perdida de harina) y pierdo un montón de tiempo (aproximadamente tardaréis unas tres horas en tener listo sólo el hojaldre, luego tenéis que añadir la elaboración de la receta con el hojaldre). Entonces, ¿por qué hacerla?

Llegados a este punto, como podéis deducir, estoy haciendo un ejercicio de autoconvencimiento. Os doy mis razones y haber si os convenzo:

  • Está buenísimo. SÍ, hay que reconocerlo. El hojaldre casero tiene un sabor y una textura que no tienen las láminas de hojaldre que compramos en el supermercado.
  • Haces una vez y te da para unas cuatro láminas, las congelas y ya tienes preparado para otra ocasión. Bastará con sacarlas unas dos horas antes del congelador y estarán listas para usar.
  • A mi marido y a mi hija les encanta. Irrefutable. Cuando se te ocurre preguntar de qué quieres el pastel de tu cumpleaños y con una sonrisa de oreja a oreja (sí, sí, de esas de “te pillé”) te dicen: “una banda de fresas con crema y hojaldre casero” a ver quién dice que no.

Pues eso, que me han pillado y he aprovechado para subir la receta, por eso de “una y no más santo Tomás” 🙂 Sigue leyendo

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Cupcakes red velvet

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Quería pintar la habitación de mi hija. Y digo quería porque mi hija de casi cinco años se ha revelado y me ha dicho que su cuarto se queda como está. Yo tenía pensado un color azul clarito y en la parte de abajo pintar hierba y flores. Pues bien, con una lógica aplastante, mi hija me dijo: “si pones tan bonitas las paredes ya no me dejarás colgar mis dibujos y a mi me gusta mi cuarto como está, con mis dibujos por toda la pared”. ¡Toma ya! ¿Me queda claro? Luego dirán que los niños no saben lo que quieren. Pues bien, me he dado por vencida y he decidido respetar su decisión. Es su espacio y ella tiene que poder decidir (dentro de unos límites). Es una personita con sus gustos y sus preferencias y no necesariamente tienen que coincidir con las mías 😦

Creo que la toma de decisiones es muy importante porque forma parte de su proceso de madurez. Es algo que, tanto yo como su padre, hemos intentado trabajar con nuestra hija y desde que tiene cuatro años hemos empezado a dejar que tome pequeñas decisiones. Tiene que equivocarse y empezar a responsabilizarse de sus decisiones. También soy consciente de que cuando empiezas con este proceso tienes que respetar sus decisiones aunque no siempre estés de acuerdo.

A veces negociamos, por ejemplo en el tema ropa ella elije lo que se pone los fines de semana y entre semana elegimos nosotros. También tenemos en cuenta que quiere hacer el fin de semana, no en abstracto porque eso en un niño de su edad incluye desde ir al parque hasta visitar la luna, sino dándole dos o tres opciones. Decide que toma de postre (increíble pero mi hija prefiere fruta a otros postres). Le consultamos cuando vamos a hacer la compra o si hacemos cambios en casa. No es que ella decida siempre pero escuchamos sus opiniones y ella siente que la tenemos en cuenta.

Y diréis ¿y todo esto a qué viene? Pues a que tenía que hacer un detalle para una amiga y le dejé decidir 🙂 Sigue leyendo

Galletas con Lacasitos

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Paso momentos muy divertidos con mi hija en la cocina. Hablamos, cantamos, nos reímos, descubrimos nuevos sabores y lo más importante, pasamos tiempo juntas, sin prisas. Al principio lo que más me costaba era no estar constantemente dándole instrucciones pero cuando empecé a dejar que hiciera las cosas como a ella le gustan es cuando empezamos a disfrutar realmente de esos momentos juntas. Y es que no hará las galletas más perfectas ni las flores más bonitas pero sus creaciones son siempre las más dulces y preciosas.

El año pasado os di una receta de cupcakes para regalar a vuestras madres (cupcakes de guinda y chocolate). Este año os quiero hacer un regalo a todas las madres y es tiempo con vuestros hijos, sin prisas, para ello os dejo esta receta para que la hagáis juntos o sino son muy de cocina preparar una deliciosa merienda para compartir.

¡Feliz día de la madre!

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Magdalenas de coco sin lactosa

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“Duérmete niño,

duérmete ya,

que viene el coco

y te comerá”

Según la RAE, el coco es un “fantasma con que se mete miedo a los niños” y viene del portugués (côco) “fantasma que lleva una calabaza vacía, a modo de cabeza”. Y de este fantasma proviene el nombre del fruto. Durante la era de los descubrimientos, los exploradores portugueses lo trajeron a Europa desde Asia y le pusieron este nombre porque su superficie marrón y peluda les recordaba a las historias sobre el Coco que se contaban a los niños pequeños.

Así que si no sabéis que hacer para desayunar este fin de semana, dejad de comeros el coco y sorprender a todos con estas deliciosas magdalenas.

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Tarta dos chocolates

IMG-20150126-WA0000Muchas veces me decís: “Cuando lo haces tú parece superfácil pero luego en casa…” Y es verdad, todos tenemos nuestros inicios y fracasos, así que al final de la entrada de hoy os dejo algunos de mis primeros pasteles para que veáis que todos tenemos un pasado 🙂 Si al final es cuestión de hacer muchos hasta que salen.

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Bizcocho de queso crema y naranja

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Hace unos días leí un artículo en el que se hablaba del origen de la expresión “media naranja” como pareja ideal. Parece ser que el primer lugar en el que aparece es en la obra El Banquete, de Platón.

En el texto, tras un banquete organizado por el poeta trágico Agalón, se pide a los invitados que elogien a Eros (dios del amor). Los invitados van improvisando sus elogios hasta que le toca el turno al poeta de comedias Aristófanes. Este narra que en la antigüedad el ser humano era perfecto y tenía forma esférica, con cuatro brazos, cuatro piernas y dos rostros, cada uno mirando en direcciones opuestas. Eran de tres tipos: el varón doble, la mujer doble y el hombre-mujer (andróginos). Poseían un vigor y una fuerza extraordinarias, pero también un gran defecto que era su desmedido orgullo. Era tanto que conspiraron contra los dioses e intentaron subir al cielo para atacarlos. Zeus, enfadado, decidió cortarlos en dos para debilitarlos.

Una vez seccionada en dos la forma original, cada ser añora y busca su otra mitad y el amor intenta hacer uno de dos. Lo que se llama amor es el deseo y la persecución de ese todo.

Pero no os preocupéis que para la receta de hoy no os voy a pedir que busquéis medias naranjas ya que utilizaremos una naranja entera. 😉

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Galletas de vainilla veganas

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Hoy os quiero recomendar la película “Una cuestión de tiempo” cuyo mensaje principal es “vive cada día como si fuera el último”. Es algo que intento hacer pero no siempre me es posible, el estrés, las prisas, el cansancio son obstáculos en el camino que nos impiden disfrutar de nuestro día a día. Y os parecerá una tontería pero en el momento en que te relajas y prestas atención disfrutas de cosas que ni te imaginas. El sol en la cara, el aroma del fregasuelos que utilizan en una tienda que hay al lado de mi trabajo (suena muy freak pero me encanta), la sonrisa de la cajera del supermercado, el agradecimiento de alguien por cederle el asiento, bajar el ritmo y ajustarlo al de nuestros hijos, apagar la tele y hablar con tu pareja, el calor en las manos del café con leche para llevar en un día frío. Montones y montones de situaciones que hacen distintas nuestras rutinas diarias y nos enseñan lo que realmente es importante en nuestras vidas.

Y ahora las galletas :). Cada vez más gente me pide recetas de repostería vegana, ya sea por filosofía de vida o por intolerancias, así que he decidido empezar a publicarlas. La primera receta de galletas es la de la masa más básica y más sencilla. Son crujientes, su sabor recuerda un poco a las galletas María y encantan a niños y adultos.

 

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Deseos de chocolate

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Algunas veces, en un taller creativo, hemos hecho un árbol de los deseos. Los participantes escriben en un papel un deseo para todo el mundo y luego lo pegamos alrededor de un tronco de cartulina, dibujado con tiza, etc.. Es interesante ver como la edad influye en lo que deseamos. Cuando la gente es muy mayor, principalmente piden salud, dinero y paz. Las personas más jóvenes suelen pedir dinero, amor, trabajo y felicidad. Y por fin llegamos a los niños, ese grupo maravilloso en el que no hay reglas y que piden cosas tan extraordinarias como que “las ciudades se llenen de flores”,”música por las calles” o que “todo el mundo pueda volar”.

Hace poco vi un árbol de los deseos que me hizo pensar. Estaba hecho por un grupo de niños de seis años y entre todos los deseos algunos me llamaron la atención: ” que todo el mundo sea rico” y “que todos sean guapos”. Y entonces pensé: “son estos los deseos que me gustaría que tuviera mi hija ante la posibilidad de pedir cualquier cosa, sin límites”. Vivimos en un mundo de consumo indiscriminado en el que la imagen, el que dirán y el tener nos viene programado desde pequeños y parece ser lo más importante. Tan importante que hasta hay niños de seis años que prefieren tener dinero o mejorar su imagen antes que ir volando al colegio o que las ciudades sean invadidas por las flores. ¿Estamos seguros de tener claras nuestras prioridades?

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Coulant de chocolate

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Llevo unos días de muchísimo ajetreo y por eso quedarnos este domingo en casa ha sido fabuloso. Mientras mi marido hacía un delicioso pollo relleno de espinacas y castañas, mi hija y yo hacíamos postales de Navidad para la familia (al final os dejo una foto de las postales por si alguien se anima a hacerlas, son muy sencillas). Faltaba poco para comer cuando a ambos se les ocurrió que una comida tan buena se desmerecía sin un buen postre. Rápido, piensa algo que esté listo en poco tiempo y que además no se tenga que enfriar y… ¡Tachán! Coulant de chocolate, por algo será que también se le llama muerte por chocolate, je,je,je. Tengo que reconocer que acabamos empachados :).

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Polvorones de aceite de oliva

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Hace un tiempo, en la frutería, me regalaron una lata de coliflor en conserva, producto que nunca he consumido. Cada vez que abro la despensa allí está, esperando. Pienso: “algún día, cuando tenga prisa o no sepa que hacer para cenar, la abriré”, pero la verdad es que allí sigue, esperando.

Lo mismo pasa con nuestros sueños. Cuando somos jóvenes tenemos miles de planes y proyectos de futuro, pero vamos creciendo y la responsabilidad y las obligaciones nos golpean con fuerza. Así que vamos enlatando nuestros sueños y los almacenamos en la despensa del alma, esperando un momento mejor para abrirlos. Y allí siguen, todavía frescos pero olvidados, como la coliflor en mi despensa.

Para este año que viene, os propongo que desenlatéis un sueño y os esforcéis en realizarlo. Aunque al final no lo consigáis la ilusión de intentarlo sazonará vuestras vidas y siempre podéis abrir otro. Por mi parte os prometo que abriré la lata de coliflor, y quién sabe, quizás algún día os cuente que he conseguido realizar un sueño nuevo.

Pero bueno, a base de abrir latas tendremos que volver a llenar la despensa, ji,ji,ji. Aquí os dejo una receta que os sorprenderá por su sabor y su textura, además de sustituir la manteca de cerdo (una grasa saturada) por aceite de oliva, una grasa momoinsaturada que entre otros beneficios, ayuda a reducir el colesterol, protege el corazón, previene accidentes cerebrovasculares y previene el envejecimiento ¡Casi nada!

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