Brownie al microondas

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“Dicen que una vez un periodista le pregunto a Albert Einstein si podía explicar de forma sencilla su Teoría de la Relatividad.

-¿Podría usted antes explicarme cómo hacer un huevo frito?- le contesto Einstein.

-Por supuesto – dijo el periodista que seguidamente paso a explicarle el proceso.

-Muy bien – le dijo el premio Nobel cuando acabó – Ahora vuelva a explicármelo como si yo no supiera que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite.”

Y no es que pretenda explicaros la Teoría de la Relatividad, porque dudo que yo misma la entienda del todo, pero después de la temporada que he pasado no dudo que el tiempo es relativo. Dice el supuesto básico de la Teoría de la Relatividad que la localización de los sucesos físicos, tanto en el tiempo como en el espacio, son relativos al estado de movimiento del observador. Pues debe ser que he estado moviéndome mucho y mientras para vosotros han pasado tres meses yo he estado sólo una semana sin escribir, jajaja. Resumiendo, que se me había tragado un agujero negro pero ya he regresado y con más novedades que nunca (porque no publicaba pero no he salido mucho de la cocina 😉 )

Vuelvo con una receta fácil, que no necesita horno y deliciosa.

PD: ¡Cómo echaba todo esto de menos!

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Galletas doble chocolate

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Vuelvo de vacaciones con algún kilito y un año de más y me siento estupenda. Este año han sido bastantes las bromitas de que me hago vieja (es lo que tiene el irse acercándose a los cuarenta) y me han hecho reflexionar.

Tengo algunas arruguitas de reír mucho y de fruncir el ceño cuando me concentro, tengo algunas canas de los disgustos, estrías de haber sido madre, me sobran un par de kilos de las cenas y celebraciones con la familia y los amigos y me salen manchas en la piel de pasar mucho tiempo al aire libre. Reflejo que vivo mi vida intensamente y me parece maravilloso y si es el precio que debo pagar por disfrutar de todo lo que me rodea lo pago gustosamente, no quiero ahorrarme ni uno de esos instantes por estar un poco más delgada o estirada 🙂

Pero no es solo algo que piense yo, las personas que me quieren opinan lo mismo. Para mis padres sigo siendo su niña, mi marido me ve guapa hasta recién levantada (cosa que confirma que el amor es ciego porque tendríais que verme jajaja) y mi hija dice que su madre no tiene ni una arruga (bendita inocencia).

Pues nada, me salto la dieta post vacacional y para celebrar mi cumpleaños, como no dejan que me haga mi pastel, hice unas galletas de chocolate negro rellenas de chocolate blanco. ¡Deliciosas!

P.D.: a mi horno también se le han acabado las vacaciones 😉

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Pastel fondo del mar

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Con la llegada de las vacaciones escolares el tiempo que le dedico al ocio infantil se multiplica por mil (básicamente desde que se levanta mi hija hasta que se acuesta con escasas interrupciones). Si a eso le sumamos que en junio fue su cumpleaños y el de varios de sus amigos tenemos que incluir varias fiestas infantiles (y más de un pastel lo hago yo :)) Con lo cual espero que seáis comprensivos si me retraso más de lo habitual en alguna entrada porque os aseguro que después de seguir el ritmo de una niña de cinco años durante todo el día y hornear pasteles con el calor que está haciendo, lo único que me apetece por las noches es sentarme en el balcón bebiéndome un té helado y comentando el día con mi marido (bueno, eso y ver Juego de Tronos jejeje).

Pero no todo es tiempo improductivo y hoy os traigo una sugerencia para hacer con niños en Barcelona. Esta mañana he ido con mi hija al Museu d’idees i invents de Barcelona (Museo de ideas e inventos de Barcelona o MIBA). El Museo es una iniciativa privada que no recibe subvenciones y tiene como objetivo promover la innovación y el emprendimiento mediante la motivación y la inspiración creativa. Y que queréis que os diga, a mí, todo lo relacionado con la creatividad me atrae.

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Está ubicado en el centro de Barcelona, en la c/ Ciutat 7, en una calle lateral del ayuntamiento de la ciudad. El museo es pequeñito pero divertido. Hay un tobogán para bajar a la sala de abajo, dato que ya conocíamos, pero que para nuestro disgusto estaba cerrado, de todos modos pronto nos hemos olvidado. Mi hija es muy tranquila y ha disfrutado mucho de las explicaciones de los inventos que le he leído, de apretar unos cuantos botones, pintar en la pizarra de las ideas, pedalear en una bici…pero quizás lo recomendaría para niños un poquito más mayores, lo encuentro ideal a partir de los ocho años. Qué nadie espere grandes inventos de la historia de la humanidad, es un museo con inventos divertidos que pretende hacer volar nuestra imaginación y que nos atrevamos a ser creativos. Aproximadamente hemos estado en el museo una hora y media.

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Nuestros espacios favoritos han sido:

  • la exposición temporal “Las ideas más terroríficas del mundo” (no hay monstruos sino inventos que nos harán reír) con un botón para destruir el mundo que ha hecho las delicias de mi hija (creéis que debo preocuparme…)
  • el espacio absurdo, algunos inventos muy útiles y otros no tanto que nos harán dibujar más de una sonrisa.

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Para los nostálgicos hay un rinconcito dedicado a los inventos del TBO. Ah! y no os perdáis los lavabos.

En cuanto al precio…pues como todo en mi ciudad un poquito caro pero podéis comprar las entradas por alguna Web de ofertas y ahorraros unos euros (nosotras en una entrada de adulto y otra infantil nos hemos ahorrado 4 euros). El personal muy simpático y amable. Os dejo el enlace por si sóis de Barcelona o venís de visita y os apetece ir al MIBA.

Y ahora la receta. En mi entorno no gusta el fondant, sólo los niños disfrutan comiendo pequeñas figuritas. Tenía que hacer un pastel para unos 20 niños con sus respectivos padres, de nata y chocolate y con motivos del fondo del mar. Decidí hacer dos pasteles iguales. Para niños pequeños sigo pensando que el mejor bizcocho es el de yogurt o 1,2,3. Debía ser muy fácil porque no tenía tiempo. Tengo que confesar que algunas mamás se ofrecieron a ayudarme 😉 Pues vamos allá…

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Brownie de chocolate blanco con nueces de macadamia

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Había una vez una pequeña brujita que tenía una mama bruja, un papa brujo y una gato de bruja que se llamaba Miau. Un día, la pequeña brujita decidió hacer un pastel para sus papás. -Es muy fácil- dijo la pequeña tras consultar un libro de recetas- necesito huevos, harina, mantequilla, chocolate, harina y levadura. -Ponemos la mantequilla con el chocolate y lo derretimos, añadimos huevos, harina y mezclamos…Creo que me dejo algo…No, ya está bien. -Miau!- dijo el gato intentando advertirle de que faltaba un ingrediente pero la pequeña brujita estaba tan concentrada en la receta que no lo escucho. -Uy! Mis padres no me dejan usar el horno. Bueno, tendré que usar un poco de magia. Miau, no se lo digas a nadie. -Miauu!-dijo el gato que como todo el mundo sabe significa “esto va a acabar mal”. Brujita consultó el libro de hechizos de sus padres. -¡Es muy fácil! Sólo tengo que agitar tres veces la varita, hacerla girar una vez y decir “cocinorum, cocinorum”. La niña agitó dos veces la varita, la hizo girar y dijo “cocinorum, cocinorum” y….  la masa se convirtió en una masa gelatinosa y viscosa de color lila. Pero eso no era lo peor, lo peor era que crecía y crecía y empezaba a desbordarse por la mesa. -Ay,ay!Creo que algo he hecho mal. Justo cuando la masa ya ocupaba más de la mitad de la cocina entró mama bruja. -Pero brujita!¿Qué has hecho esta vez?- pregunto muy enfadada. Y mientra lo decía, agitó su varita y la masa volvió a su estado original, salvo un pequeño detalle, no tenía color, se había vuelto de color blanco. La pequeña explicó a su madre cual había sido su intención. Mama bruja precalentó el horno y ayudó a su hijita a hornearlo. -Brujita,¿estás segura de haberlo hecho bien?Este bizcocho no sube. -Creo que sí, puse huevos, harina, mantequilla.. -Miauuu!-que significa “te olvidaste la levadura”. -Ay! la levadura. !Miau, lo podrías haber dicho antes!-le riño la niña. Miau se tapo los ojos con una pata. -Bueno,-dijo mama sacando el pastel del horno- no ha subido pero seguro que está delicioso. Llamemos a papa y probemos tu pastel. Y estaba tan bueno que hasta Miau repitió dos veces. ¿Qué?¿Os animáis a probarlo? Sigue leyendo

Tarta dos chocolates

IMG-20150126-WA0000Muchas veces me decís: “Cuando lo haces tú parece superfácil pero luego en casa…” Y es verdad, todos tenemos nuestros inicios y fracasos, así que al final de la entrada de hoy os dejo algunos de mis primeros pasteles para que veáis que todos tenemos un pasado 🙂 Si al final es cuestión de hacer muchos hasta que salen.

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Deseos de chocolate

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Algunas veces, en un taller creativo, hemos hecho un árbol de los deseos. Los participantes escriben en un papel un deseo para todo el mundo y luego lo pegamos alrededor de un tronco de cartulina, dibujado con tiza, etc.. Es interesante ver como la edad influye en lo que deseamos. Cuando la gente es muy mayor, principalmente piden salud, dinero y paz. Las personas más jóvenes suelen pedir dinero, amor, trabajo y felicidad. Y por fin llegamos a los niños, ese grupo maravilloso en el que no hay reglas y que piden cosas tan extraordinarias como que “las ciudades se llenen de flores”,”música por las calles” o que “todo el mundo pueda volar”.

Hace poco vi un árbol de los deseos que me hizo pensar. Estaba hecho por un grupo de niños de seis años y entre todos los deseos algunos me llamaron la atención: ” que todo el mundo sea rico” y “que todos sean guapos”. Y entonces pensé: “son estos los deseos que me gustaría que tuviera mi hija ante la posibilidad de pedir cualquier cosa, sin límites”. Vivimos en un mundo de consumo indiscriminado en el que la imagen, el que dirán y el tener nos viene programado desde pequeños y parece ser lo más importante. Tan importante que hasta hay niños de seis años que prefieren tener dinero o mejorar su imagen antes que ir volando al colegio o que las ciudades sean invadidas por las flores. ¿Estamos seguros de tener claras nuestras prioridades?

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Coulant de chocolate

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Llevo unos días de muchísimo ajetreo y por eso quedarnos este domingo en casa ha sido fabuloso. Mientras mi marido hacía un delicioso pollo relleno de espinacas y castañas, mi hija y yo hacíamos postales de Navidad para la familia (al final os dejo una foto de las postales por si alguien se anima a hacerlas, son muy sencillas). Faltaba poco para comer cuando a ambos se les ocurrió que una comida tan buena se desmerecía sin un buen postre. Rápido, piensa algo que esté listo en poco tiempo y que además no se tenga que enfriar y… ¡Tachán! Coulant de chocolate, por algo será que también se le llama muerte por chocolate, je,je,je. Tengo que reconocer que acabamos empachados :).

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