Cupcakes red velvet

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Quería pintar la habitación de mi hija. Y digo quería porque mi hija de casi cinco años se ha revelado y me ha dicho que su cuarto se queda como está. Yo tenía pensado un color azul clarito y en la parte de abajo pintar hierba y flores. Pues bien, con una lógica aplastante, mi hija me dijo: “si pones tan bonitas las paredes ya no me dejarás colgar mis dibujos y a mi me gusta mi cuarto como está, con mis dibujos por toda la pared”. ¡Toma ya! ¿Me queda claro? Luego dirán que los niños no saben lo que quieren. Pues bien, me he dado por vencida y he decidido respetar su decisión. Es su espacio y ella tiene que poder decidir (dentro de unos límites). Es una personita con sus gustos y sus preferencias y no necesariamente tienen que coincidir con las mías 😦

Creo que la toma de decisiones es muy importante porque forma parte de su proceso de madurez. Es algo que, tanto yo como su padre, hemos intentado trabajar con nuestra hija y desde que tiene cuatro años hemos empezado a dejar que tome pequeñas decisiones. Tiene que equivocarse y empezar a responsabilizarse de sus decisiones. También soy consciente de que cuando empiezas con este proceso tienes que respetar sus decisiones aunque no siempre estés de acuerdo.

A veces negociamos, por ejemplo en el tema ropa ella elije lo que se pone los fines de semana y entre semana elegimos nosotros. También tenemos en cuenta que quiere hacer el fin de semana, no en abstracto porque eso en un niño de su edad incluye desde ir al parque hasta visitar la luna, sino dándole dos o tres opciones. Decide que toma de postre (increíble pero mi hija prefiere fruta a otros postres). Le consultamos cuando vamos a hacer la compra o si hacemos cambios en casa. No es que ella decida siempre pero escuchamos sus opiniones y ella siente que la tenemos en cuenta.

Y diréis ¿y todo esto a qué viene? Pues a que tenía que hacer un detalle para una amiga y le dejé decidir 🙂 Sigue leyendo